Cuando hablamos de Integración Sensorial (IS), hablamos de uno de los marcos de referencia con el que trabajamos los terapeutas ocupacionales. Trabajar con un marco de referencia viene a ser como si nos pusiéramos unas gafas con un determinado esquema conceptual, que nos posibilita aplicar los conocimientos científicos en la práctica clínica.

En el caso de la IS, la autoría de este marco de referencia se le debe a la Dra. Anna Jean Ayres, licenciada y con maestría en Terapia Ocupacional y doctora en Psicología Educacional.

Tras estudiar las bases neurofisiológicas del proceso sensorial y disfunciones, Ayres formuló toda una teoría, que se basa en el principio de que la integración sensorial es cimiento sobre el que se construye el desarrollo y la respuesta adaptativa al medio.

El enfoque de la IS se aplica fundamentalmente (aunque no de manera exclusiva), a la población infantil afectada de una disfunción de la integración sensorial.

¿Qué es la Integración Sensorial?

La integración sensorial es un proceso que ocurre normalmente de forma automática en el cerebro y que consiste en organizar adecuadamente las sensaciones de nuestro cuerpo y del ambiente. Para que puedan ser utilizadas como un todo a la hora de emitir una respuesta adaptativa al medio, circunstancias y demandas de la vida.

Esta organización supone localizar, clasificar y ordenar las sensaciones y a la vez integrar a todas ellas de manera que se constituya como un todo. De forma unificada, creando una percepción, acorde a la cual se produce una respuesta adaptativa (comportamiento y/o aprendizaje). La integración es el proceso mediante el que se convierten las sensaciones en percepciones.

La Dra. Ayres compara el proceso de integración sensorial al de la digestión para explicarlo de manera más cercana: Si no están bien organizados los procesos sensoriales, no será posible digerir adecuadamente las sensaciones.

Cuando todos los sentidos y el cuerpo trabajan conjuntamente de forma integrada, al cerebro le resulta más fácil adaptarse y aprender.

El Sistema Nervioso y IS

Una idea muy simplificada de cómo se produce el proceso de integración sensorial sería la siguiente:

  1. Los estímulos que nos llegan del medio (imputs) a través de los diferentes sentidos y de nuestro propio cuerpo son dirigidos al cerebro a través de las vías sensoriales correspondientes.
  2. La información que llega al cerebro a través de las vías sensoriales es integrada a nivel de sistema nervioso central.
  3. En base al resultado y “calidad” de esta integración, se elaboran las percepciones, los comportamientos y los aprendizajes, siendo clave para la interpretación y respuesta.

Las funciones de integración sensorial se desarrollan en un orden natural y cada niño sigue la misma secuencia básica, aunque los ritmos de maduración individual puedan ser diferentes.

Para producir una percepción o un comportamiento apropiado, los inputs deben llegar  al cerebro de forma correcta y ser integrados adecuadamente.

Existe un complejo mecanismo de modulación de los inputs. Está basado en la combinación de mensajes facilitadores (que refuerzan mensajes “útiles”) e inhibidores (que reducen los mensajes que no son “útiles”), que posibilitan que se produzca una respuesta adaptativa. La correcta modulación es necesaria para la autoorganización del sistema nervioso, y es un proceso que se aprende, normalmente de forma natural durante el desarrollo del niño.

Las distintas vías sensoriales a través de las que el cerebro recibe información para su integración son la piel, el sistema vestibular y auditivo, la vista, la sensibilidad profunda o propiocepción, el olfato y el gusto.

Todos los sistemas sensoriales se comunican entre sí y funcionan de manera conjunta.

Problemas de Integración Sensorial

Los problemas de IS pasan desapercibidos normalmente, y lo que vemos son las alteraciones conductuales y las dificultades de aprendizaje, por lo que es importante que sean explicados.

Los expertos consideran que hasta un 70% de los problemas de aprendizaje y de comportamiento son causados de alguna manera por disfunciones en la integración sensorial, lo que fundamenta la importancia de llevar a cabo una valoración específica y completa desde el marco de referencia de la IS en niños que presentan tanto dificultades de aprendizaje como en los que haya presencia de problemas de comportamiento, porque en muchas ocasiones, es la disfunción de la integración sensorial la causa y origen de estas dificultades y problemas.

Los problemas de integración sensorial pueden darse en cualquiera o en varios puntos del proceso: bien a nivel de “entrada” de las vías sensoriales hacia el cerebro, bien a nivel de integrativo o bien a nivel de mecanismos de modulación. La consecuencia siempre será que el cerebro no procese y organice el flujo de impulsos que le llega de manera apropiada, lo que le provocará dificultades para aprender y comportarse eficazmente.

Cada niño con problemas de IS tiene sus propios síntomas. Es fundamental llevar a cabo una valoración individualizada de los sistemas sensoriales para determinar el perfil sensorial y las disfunciones de la modulación.

El modo, la intensidad y la duración en la percepción de una sensación son fundamentales para conocer el perfil sensorial de un niño. Según el umbral sensorial de cada niño a los estímulos de sistema sensorial y el estilo de respuesta autorreguladora, estos perfiles se han clasificado en: hipersensitivos, hiposensitivos e impulsivo o buscador de estimulación.

Signos de Disfunción de la IS

Frecuentemente, la hiperactividad y/o la falta de atención en ciertas situaciones son la primera señal de alarma de los padres o del colegio detrás del que se esconde un problema de integración sensorial.

Suelen ser niños sensibles y con baja autoestima. Normalmente presentan bajo tono muscular y propensión a dificultades en la coordinación, con un patrón inmaduro de juego.

  • Indicios que sugieren una disfunción vestibular: dificultades de equilibrio, retraso en la adquisición de hitos psicomotores (control de la cabeza, sentarse, gatear, andar), hipotonía, desorientación, patosidad, aversión a los juegos, columpios y atracciones que implican velocidad y cambios de posición en el espacio, distractibilidad, inquietud, adormecimiento, dificultad para trasladar objetos en el espacio mentalmente, etc.
  • Indicios que sugieren una disfunción táctil: dificultades atencionales, hiperactividad, sufre cuando le cortan o lavan el pelo y/o uñas, problemas conductuales al pasar en los cambios de tiempo (al pasar de la ropa de manga larga a la de manga corta, por ejemplo), rechazo/preferencia por ciertos tejidos, rechazo acentuado a que se le limpie la nariz, etc.

Tipos

Diferenciaremos de dos tipos:

  • Síntomas de hipersensibilidad: suele rechazar el contacto físico, reacciones alérgicas en la piel, dificultades para controlar/identificar la temperatura, bajo umbral del dolor, dificultades alimentarias, rechazo a los deportes, etc.
  • Síntomas de hiposensibilidad: elevado umbral del dolor, le gustan los deportes de contacto, tendencia a las peleas y los juegos de contacto, necesidad compulsiva de contacto (se choca con objetos u otras personas o se tira al suelo con frecuencia), etc.
  • Indicios de disfunción propioceptiva: inmadurez del esquema corporal, suele provocar peleas, inquietud, dificultades posturales, problemas visuales, necesidad constante de ser abrazado, etc.
  • Indicios de disfunción auditiva: dificultades para mantener la atención, hipersensibilidad a ciertos sonidos, dificultades para seguir secuencia de órdenes, pobre vocabulario, inversión o confusión de letras, dificultades en la comprensión lectora, faltas de ortografía, etc.
  • Indicios de disfunción visual: dificultades para la lectura (olvidos, repeticiones, lentitud, comprensión y memorización), problemas de concentración, mala postura, dolores de cabeza, torpeza al jugar a la pelota, dificultades de coordinación, inadecuado agarre del lápiz, inmadurez en los juegos de construcción con bloques y resolución de puzles, se pierde con facilidad, inmadurez en actividades grafomotoras y manipulativas, etc.
  • Indicios de problemas con el gusto y el olfato: aversión a ciertos olores, sabores, texturas, puede que sea “delicado” con las comidas, suele tener mala conducta después de que se limpie en casa, le desagrada estar muy cerca de otras personas, puede que coma indiscriminadamente o come cosas que no debe.

Terapia de IS

Principalmente es la población infantil quien se beneficia de la terapia basada en la IS, aunque cada vez son más los y las terapeutas ocupacionales que lo extienden a la práctica clínica con adultos con afectaciones neurológicas.

En las sesiones con niños con problemas de IS, el objetivo es controlar el input sensorial a través del juego. El terapeuta ocupacional controla la entrada sensorial (intensidad, modo, duración…) para que el niño genere de forma espontánea respuestas adaptativas.

Para ello se realiza la terapia en un ambiente especialmente preparado y adaptado “a la medida” de lo que necesita su sistema nervioso. Estos niños necesitan que un especialista les guíe a hacer cosas que les viene bien a su sistema nervioso. En la terapia, todas las actividades tienen un propósito: el autodesarrollo y la autoorganización.

Otra función fundamental del terapeuta es impulsar la motivación inherente del niño con problemas de la IS para que se atreva a experimentar nuevos retos sensoriales; para que “se exponga” a sobrepasar los límites de lo que domina. Igual que la estructuración del ambiente, el terapeuta es otra variable activa en las sesiones de terapia de IS.

Las sesiones son divertidas y atractivas para los niños. Sienten que están jugando; sin embargo, mientras, estamos haciendo a su sistema nervioso trabajar de una manera muy correcta.

Integración Sensorial en ATEMPRA

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Escrito por:

 

 

 

Violeta Morales Valdivia

Terapeuta Ocupacional Colegiada Nº 933