La enfermedad de Parkinson no es sólo temblor en el cuerpo, sino que por desgracia su sintomatología es amplia y variada. En este artículo nos centraremos en el abordaje logopédico sobre esta enfermedad.

Neuropatología

  1. Troncoencéfalo. Parte del sistema nervioso que se ve afectado en las primeras fases de la enfermedad, cuando aún no se producen los síntomas.
  2. Bulbo olfatorio. Es una de las primeras partes afectadas, lo que explica que la pérdida de olfato sea común en personas con Parkinson que aún no ha sido diagnosticadas.
  3. Sustancia negra. Sede de las neuronas que producen dopamina. Cuando se han destruido más del 60% de estas neuronas, empiezan los trastornos del movimiento más característicos de la enfermedad. En esta fase es cuando se diagnostica.
  4. Cuerpo estriado. Las neuronas de la sustancia negra que producen dopamina están conectadas con el cuerpo estriado, que -entre otras funciones- participa en el control de los movimientos y del estado de ánimo.
  5. Córtex. En fases avanzadas de la enfermedad se ve afectada la parte más externa del cerebro, que controla funciones intelectuales como la atención, memoria y el pensamiento racional.

Debido al deterioro de la sustancia negra se produce un bajo nivel del neurotransmisor dopamina. La dopamina es un neurotransmisor clave en los ganglios basales. Su efecto general es intensificar las señales nerviosas hacia los músculos. Cuando se degeneran las neuronas de la sustancia negra, disminuye la producción de dopamina y el número de los ganglios basales disminuye. Como consecuencia, los ganglios basales no suavizan los movimientos como lo hacen normalmente lo que provoca temblor, incoordinación, bradicinesia, hipocinesia, trastornos posturales y de la marcha.

De forma paralela una alta concentración de acetilcolina genera un exceso de actividad.

El Parkinson y la logopedia

La sintomatología causada por la enfermedad y que tiene relación directa con la logopedia afecta a:

  • Voz: hipofonía, afonía, disfonía, incoordinación fono-respiratoria, monotonía vocal, alteración de la prosodia.
  • Deglución: alteración en todas las fases de la deglución. Rigidez, lentitud y temblor en la musculatura deglutoria conllevan a una alteración de la eficacia y de la seguridad.
  • Habla: alteración en la vocalización, en la articulación y en el ritmo de habla.
  • Alteración orofacial: hiponimia, reducción del parpadeo, distonía oromandibular, reducción de la amplitud de los movimientos y reducción de la velocidad del movimiento.
  • Respiración: alteración del patrón respiratorio.
  • Lenguaje.
  • Escritura: disgrafía y micrografía.

De forma indirecta, y no menos importante, otros síntomas sobre los que podemos trabajar como terapeutas son: rigidez, bradicinesia, temblor, fatiga, inestabilidad, alteraciones posturales, alteraciones visuales, alteraciones del ritmo, alteraciones cognitivas-conductuales y alteraciones gustativas, olfativas.

 

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Sara Fernández Costa

Logopeda col nº 09/643