Luz y Oscuridad: El Trastorno Bipolar

Todos tenemos días buenos y días malos, mejores y peores, épocas de positividad y de alegría así como de falta de energía, de tristeza. En nuestra cotidianidad, experimentamos cambios de ánimo que nos afectan más o menos a nuestra actividad, situaciones que podemos controlar o a veces no. El ánimo, nuestro estado emocional, puede considerarse como un continuo establecido entre dos polos que podríamos definir como depresión y euforia. La oscuridad más plena y la luz mas cegadora, y ambas situaciones pueden llegar a cegarnos sobre nuestra realidad.

El trastorno bipolar se da cuando éstas condiciones, por extremas, llegan a ser muy limitantes para la vida de quien las padece. No hablamos de rasgo de personalidad, ni de momentos puntuales, ni de períodos en los que, por circunstancias, podemos sufrir alteraciones a nivel afectivo. Se trata de un trastorno mental cuyas consecuencias, en muchas ocasiones, pueden ser incluso fatales.

¿Qué es el Trastorno Bipolar?

El trastorno bipolar, conocido también como trastorno afectivo bipolar, trastorno maniaco-depresivo o depresión maníaca, se caracteriza por estados fluctuantes en el ánimo que pueden darse de forma crónica o episódica. Estos cambios limitan significativamente la actividad de la persona. Pudiendo observarse hiperactividad durante los episodios maníacos y, por el contrario, una falta de energía notable durante los depresivos.

Aunque siempre se alude a la presencia de ambas características, lo más común es encontrar un estado depresivo con episodios más o menos frecuentes de manía. Es por ello que se trata de un trastorno difícil de detectar, asociado y diagnosticado en no pocas ocasiones como una depresión mayor. La gravedad de los distintos episodios, así como la frecuencia, determinará el tipo de trastorno, el tratamiento necesario así como el pronóstico. Si bien podemos hablar de una enfermedad que normalmente suele ser crónica. Suele tener su inicio hacia el final de la adolescencia o ya en la adultez, pudiendo estar asociado a síntomas de demencia en la senectud.

Síntomas del Trastorno Bipolar

Como ya hemos referido, el trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia, más o menos frecuente, de episodios depresivos con episodios maníacos. Estos deben de darse al menos durante dos semanas para los primeros y de una para los segundos. Las características son las siguientes:

  • Los síntomas de un episodio depresivo pueden incluir:
    • Sentirse muy triste, desesperanzado o inútil.
    • Sentirse solo o aislarse de los demás.
    • Sentir que no tiene nada que decir u olvidar el hilo de la conversación.
    • Tener poca energía.
    • Dormir demasiado.
    • Comer demasiado o, por contrario, muy poco o nada (anorexia).
    • Falta de interés en sus actividades habituales y aficiones.
    • Pensamientos de muerte o suicidio.
  • Los síntomas de un episodio maníaco pueden incluir:
    • Sentirse muy optimista, eufórico o animado.
    • Sentirse nervioso o acelerado, más activo de lo habitual.
    • Tener muy mal genio o parecer extremadamente irritable.
    • Sentir que los pensamientos van muy rápido.
    • Dormir poco.
    • Sentirse inusualmente importante, talentoso o poderoso.
    • Hacer cosas arriesgadas que muestren falta de juicio.
    • Consumo impulsivo de tóxicos.
    • Gastar o regalar mucho dinero.
    • Tener relaciones sexuales poco seguras.

Pueden darse episodios en los que se entremezclen emociones asociadas a ambos, conocidos como episodios mixtos.

Otros síntomas que son de importante relevancia, sobre todo para distinguir entre episodios maníacos e hipomaníacos, son los síntomas psicóticos. Distinguimos así los delirios, en los que aparecen pensamientos irreales, asociados al estado de ánimo, que provocan una interpretación errónea de la realidad. Así, durante un episodio depresivo, la persona puede pensar que tiene una enfermedad mortal, mientras que en uno maniático pueden darse delirios de grandeza. Por otra parte tenemos las alucinaciones, en las que directamente la persona percibe estímulos que no tienen una base real, como visiones, sonidos u olores.

Es importante hacer una distinción entre episodios de manía e hipomanía, ya que, aunque esencialmente se trata del mismo estado, difieren en duración e intensidad. Así, en los episodios de hipomanía podemos observar la misma hiperactividad, energía y euforia, sin embargo no llega a ser limitante para el paciente, aunque los que le rodean sí pueden detectar esta alteración. Su duración suele ser menor y, además, no suelen estar asociados a la presencia de síntomas psicóticos. Las características del episodio maníaco son las que nos van a permitir distinguir entre los distintos tipos de trastorno bipolar.

Tipos de Trastorno Bipolar

Se distinguen tres tipos de trastorno bipolar:

  • Tipo I: Se alternan episodios depresivos con episodios maníacos de carácter grave.
  • Tipo II: Se dan episodios depresivos de gravedad variable con episodios hipomaníacos.
  • Trastorno ciclotímico: La gravedad de los episodios suele ser menor que en los demás tipos, pero no existe una remisión de éstos durante, al menos, dos años.

Causas

Aunque se han determinado más de forma estadística, podemos caracterizar como tres los factores principales que se hallan en la etiología del trastorno bipolar: genéticos, fisiológicos y vivenciales o ambientales.

Así, se presupone que las personas que lo padecen pueden tener una configuración anatómica cerebral que les predispone a ello. Esto está significativamente ligado, como no, a la presencia o expresión de ciertos genes. Estudios recientes han relacionado esta predisposición genética a una tendencia al suicidio más alta en este tipo de pacientes.

Por otro lado, desencadenantes significativos a nivel psicológico o vivencial son el consumo de sustancias o la presencia de estresores y/o traumas asociados a hechos o situaciones específicas.  

Vincent Van Gogh y el Trastorno Bipolar

Vincent Willem van Gogh nació el 30 de Marzo de 1853.

Siempre se ha especulado sobre el estado de salud mental que afectó a este genio, refiriéndose que pudiera padecer un trastorno bipolar o similar. Así, pudiera ser que los episodios de manía estuvieran asociados a las grandes obras que nos legó, especialmente en sus últimos días. Sin embargo otros, como la mutilación de su propia oreja o su suicidio, estarían relacionados con los períodos más bajos de su estado anímico, así como con síntomas de carácter psicótico.

Es por ello que se eligió este día, 30 de marzo, para conmemorar al genial holandés así como concienciar sobre el trastorno mental que, muy posiblemente, condicionó su vida.

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Jose María López Pérez

Neuropsicólogo Colegiado Nº AN-06189