Hoy se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Pero, ¿qué sabemos exactamente de este síndrome?

Qué es

El síndrome de Asperger es reconocido por la comunidad científica e incluido en 2013 como parte del TEA (Trastorno de Espectro Autista). Sin embargo son muchas las personas que desconocen este síndrome.

El síndrome de Asperger se encuentra enmarcado dentro del trastorno de espectro autista, aunque presenta sus propias características. Entre ellas déficits en los siguientes aspectos del desarrollo. Conexiones y habilidades sociales, uso del lenguaje y comunicación, conducta perseverante o repetitiva, una limitación de intereses y torpeza motora.

Características

Se trata de un trastorno del desarrollo que conlleva una alteración neurobiológicamente determinada en el procesamiento de la información.

Aunque es un trastorno, se manifiesta de diferente forma en cada persona, existiendo determinadas características comunes:

  • Dificultad para manejar las relaciones con los iguales o adultos. Suelen mostrarse ingenuos y crédulos.
  • Les cuesta identificar los sentimientos e intenciones de otros.
  • Problemas en las habilidades comunicativas y uso del lenguaje.
  • Presentan una excesiva literalidad en lenguaje y comprensión.
  • Suelen ser muy sensibles a los estímulos ambientales (sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores).
  • Pueden ser muy obsesivos cuando un tema les interesa mucho, convirtiéndose en auténticos expertos.
  • Problemas para establecer relaciones sociales.

Terapias actuales

Cuando se diagnóstica a un niño/a un Síndrome de Asperger, es fundamental la Atención Temprana. Una respuesta adecuada y adapta de su entorno tanto familiar como educativo. La intervención multidisciplinar: psicológica, intervención en el lenguaje (logopédica) e intervención fisioterapéutica y de terapia ocupacional

Intervención psicológica

Para hacer frente a las limitaciones que presentan las personas con Síndrome de Asperger, la psicología tiene diferentes herramientas.

La terapia cognitivo conductual es útil para hacer frente a los pensamientos que mantienen las rutinas obsesivas y repetitivas, favoreciendo así una mayor flexibilidad cognitiva.

Por otra parte y ante la limitación emocional presente en el síndrome es fundamental enseñar las emociones, a reconocer propias y ajenas. Además como se debe hacer su correcta gestión, de forma que la persona logre ser más adaptativa.

Consecuencia también de la intervención en el plano emocional será una mejor relación con los demás; al ser capaces de interpretar las emociones de los que le rodean.

También es muy importante trabajar la autoestima; desgraciadamente es frecuente que se sientan “diferentes” al resto.

 

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Margarita Gigirey - Psicóloga

 

 

 

Escrito por:

Margarita Gigirey Suárez

Psicóloga colegiada nº AN-07908

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